El gabinete encabezado por César Villanueva no cumple el rol político que debería, según las últimas encuestas. Ya se agotó. No va en sintonía con la aprobación del presidente Martín Vizcarra. El gobernante requiere un gabinete empoderado, con capacidad política propia para ejecutar las reformas (laboral, política, judicial, entre otras) en las que se ha embarcado el Ejecutivo.