El referéndum del 9 de diciembre fue favorable al presidente Martín Vizcarra, y este no se duerme en sus laureles. El jefe de Estado no cede a la inercia ni al autoritarismo, no se ha engolosinado con el resultado. Eso es bueno, y ha anunciado nuevas reformas políticas, económicas y judiciales. Felizmente, la agenda política del país sigue su curso.