Alan García fue irresponsable y cobarde. En lugar de enfrentar la justicia y las investigaciones en las que está -merecidamente- en curso, prefirió intentar eludirlas. Con la decisión de Uruguay, se fortalece el sistema democrático, así como la independencia de los poderes. Se espera que el gobierno  mantenga la neutralidad en los casos Lava Jato y Los Cuellos Blancos.